En blanco.

Estar en blanco y sin embargo sentirme llena de sensaciones deseosas por salir. Mirar el teclado y mis dedos y que éstos no sepan por qué tecla moverse. Estar en blanco y saber que necesito inspiración. Que probablemente las letras fluirían fácilmente si te tuviera cerca. Que seguramente las palabras saldrían solas si pudiera acercarme a ti y oler otra vez tu piel (un poquito). Pero ahora que lo pienso, eso tampoco saldría bien, porque yo no sabría escribir y besarte al mismo tiempo.
Así que seguiré mirando este teclado inane, estos dedos vagos y seguiré esperando que mi cerebro divagador decida cómo transmitir lo que mi corazón le grita en voz alta.