Catarsis.

Dícese: P. ext., eliminación de recuerdos que perturban el equilibrio nervioso.

descarga

Un llanto que fluye entero y libre. Sin más. Sin preguntas ni respuestas, simplemente liberando todo aquello atado durante tanto tiempo. Dejando suelto todo eso que atenazaba la garganta, la mente y el corazón.
Llorar libremente, sin miradas ni preguntas. Sin obligación ninguna de explicar porqué se llora.
Llorar. Sin más.
Y dejarse ir para llegar al punto en el que el suave río se convierte en catarata. Salvaje y desenfrenada. Donde todo vale. Donde se puede patalear y gritar. Donde se deben perder los papeles para volver a encontrarse a una misma.
Tan útil como necesaria. Agotadora y, de puro agotamiento, placentera del todo.
Sonreír, sí.. pero llorar también.
Porque las catarsis son imprescindibles para no volver a necesitar anestesias inutiles.
E indispensables para sentir de nuevo deseables los suaves brazos fuertes de Morfeo.