Cerquita.

Estados de melancolía que se dilatan en el tiempo, gracias a ti.
Gracias a ti, mi mochila (la del lastre) está cada vez más vacía de aquello que hace daño.
Pero tú me la vas llenando de otras cosas:
De algodones empapados en caricias y besos.
De deseos de cercanías, de echarte de menos (mucho) cuando al alargar la mano no puedo tocarte.
De paz, de serenidad, de miradas limpias, de primeras intenciones.
Y he lavado mi mochila (la del lastre).
La he perfumado.
Ahora huele a limpio.. como tú.
Y a partir de ahora la llevaré conmigo con alegría.
Cerquita del corazón.
Dónde quiero que te quedes para siempre.